Coraline de Neil Gaiman

Un cuento de terror infantil escrito por Neil Gaiman…

Coraline

Autor: Neil Gaiman

Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante.
Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.

Precio: 12,00 €

Y es un gran libro. En su tono me recuerda mucho a Los lobos de la pared (aunque este último me gustó algo más) y a Mirrormask, aunque no llega a tener la misma calidad (lo breve… ya se sabe) que el primero. Y menos mal que no había leído el argumento hasta después de leer la novela, porque… ¡vaya manera de spoilear que tienen los de Salamandra! Si sólo les falta decir que SPOILER SPOILER SPOILER y que SPOILER SPOILER SPOILER y ya no habría necesidad de comprarlo… Ellos sabrán con su sistema…
La novela se centra en una niña llamada Coraline que acaba de mudarse con sus padres a una nueva casa. En esa casa hay 14 puertas, 13 de las cuales se pueden abrir perfectamente y dan a habitaciones normales y corrientes, la puerta restante sólo se puede abrir con una antigua llave negra para revelar… ¿una pared de ladrillos? Pared situada ahí para separar otro piso que antes estaba unido al piso en el que ahora viven Coraline y sus padres… El problema surge cuando un día Coraline abre la puerta y detrás de ella se encuentra un túnel que lleva hasta su otra casa donde viven sus otros padres… Una casa con unos juguetes mucho más divertidos de los que hay en la suya y con unos padres (que tienen botones negros en lugar de ojos) que le hacen mucho más caso que los suyos. Esos otros padres quieren que Coraline se quede a vivir con ellos…

La cosa es que… y como yo no soy la Editorial Salamandra no voy a seguir entrando en detalles de la historia.

¿Cómo sabemos que Neil Gaiman es el escritor de la historia? Bueno… tenemos a ese gato sin nombre (porque los gatos saben perfectamente quienes son y no necesitan tener nombre… y si hay algo más Gaiman que eso… ya me dirán qué es), unos vecinos de los más extraños: las dos mujeres de abajo recuerdan sobremanera a las tías de Chuck en Pushing Daisies (sólo con cambiar su trabajo y sus nombres serían iguales), el vecino de arriba y sus ratones (recuerdan a Neverwhere)… Vamos, que “huele” a Neil Gaiman por todos los costados.

Y si te gusta Neil Gaiman te gustará este libro y si no… probablemente no. Yo lo recomendaría para niños pequeños, pero… ¿quién soy yo para recomendar nada? Para los interesados hay una adaptación en cómic y una película que, antes o después, se estrenará en España…

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