Carpe Jugulum

Vigesimotercera entrega en formato bolsillo de Mundodisco… y parece que fue ayer cuando empecé a leerlas.

CarpeJugulum

Carpe Jugulum

Terry Pratchett

Veamos, si Carpe diem es «Aférrate al momento», entonces Carpe jugulum significa… … «¡Directo a la yugular!».
Un lema perfecto para el escudo de armas de la familia de vampiros que el rey Verence de Lancre ha invitado a la ceremonia de imposición de nombre de su hija recién nacida (aunque, como descubrirá el sacerdote Poderosamente Avena, hay que tener mucho cuidado con los nombres de la realeza). Los Urrácula son vampyros modernos que han adaptado la ortografía para estar en consonancia con los nuevos tiempos. Aún mejor: han descubierto el poder del pensamiento positivo para rechazar cualquier intento de ser dominados, sojuzgados y exterminados. Inmunes a los ajos, las estacas y los símbolos religiosos, han salido del ataúd y quieren un bocado del futuro.
Y el futuro empieza por Lancre. Pero el pequeño reino montañoso cuenta con buenas defensas: las brujas Yaya Ceravieja, Tata Ogg, Agnes y, aunque tenga que cambiar pañales entre hechizo y poción, la reina Magrat. Eso sin contar el ejército de hombrecillos azules que lleva un tiempo dando vueltas por la región.
La guerra entre vampyros y brujas dentro del Nuevo Orden del Mundodisco acaba de empezar. El reverendo Poderosamente Avena sospecha que, más que una plegaria, va a necesitar un hacha…

Hay dos cosas que han desconcertado tradicionalmente a los estudiosos de los vampiros. Una es: ¿por qué tienen los vampiros tanto poder? Si es facilísimo matar a los vampiros, señalan. Hay docenas de formas de cargárselos, aparte de la estaca en el corazón, que también funciona con la gente normal, de forma que si te sobra alguna estaca no tiene por qué echarse a perder. Lo clásico es que los vampiros se pasen el día entero en algún ataúd, sin más vigilancia que un anciano con joroba que tampoco parece precisamente espabilado, y teóricamente debería bastar con un grupo de atacantes pequeño para acabar con ellos. Y sin embargo, uno solo basta para someter a una comunidad entera a un estado de obediencia sombría…
El otro enigma es: ¿por qué los vampiros son siempre tan tontos? Como si llevar ropa de etiqueta todo el día no los delatara ya lo bastante como no-muertos, ¿por qué eligen vivir en castillos viejos que ofrecen tantas maneras de derrotar a un vampiro, como por ejemplo las cortinas fáciles de rasgar y esas decoraciones en las paredes que se pueden retorcer con facilidad para convertirlas en símbolos religiosos? ¿Y de verdad creen que escribir sus nombres al revés va a engañar a alguien?

Y bueno… tiene demasiados bandazos como para poder considerarla una novela maravillosa. No me malinterpretéis, tiene una buena historia y tanto Yaya Ceravieja como Tata Ogg son dos grandísimos personajes… pero eso ya se sabía antes. En cambio, tanto Agnes como Magrat nunca han sido de mis favoritos en MundoDisco y aquí la primera, que quizás sea la primera vez que toma tanto protagonismo o al menos la primera que yo recuerdo, se me hace especialmente odiosa.

—A la Sra. Ogg realmente le gustaría —dijo Magrat—. Estaba diciéndome recién qué buenas piernas tiene usted, verdad, Tata…
—¿Ussted quiere unass? —dijo Igor seriamente, encabezando la marcha hacia arriba de los escalones—. Tengo muchass y puedo arreglarme con el esspassio en el refrigerador.
—¿Usted qué? —dijo Tata, parando en seco.
—Ssoy ssu hombre si hay algún órgano que ussted nessessite —dijo Igor.
Se escuchó una tos estrangulada desde Magrat.
—¿Usted tiene… partes de personas guardadas sobre hielo? —dijo Tata, horrorizada—. ¿Partes de personas extrañas? ¿Cortadas? ¡No voy a dar otro paso!
Ahora Igor parecía horrorizado.
—No ecsstrañoss —dijo—. Familia.
—¿Usted cortó en pedazos a su familia? —Tata retrocedió un paso.
Igor agitó sus manos frenéticamente.
—¡Ess una tradissión! —dijo—. ¡Cada Igor ha dejado ssu cuerpo a la familia! ¿Por qué dessechar buenoss órganoss? Mire a mi Tío Igor, murió de búfaloss, de modo que había un corassón perfectamente bueno y algunoss riñoness ssobrantess allí, ademáss que todavía tenía lass manoss del Abuelo y eran unass manoss condenadamente buenass, permítame dessirle. —Resopló—. Ojalá yo lass tuviera, era un gran ssirujano.
—Bi-en… sé que cada familia dice cosas como, ‘Tiene los ojos de su padre’… —empezó Tata.
—No, mi primo ssegundo Igor loss ressibió.
—Pero… pero… ¿quién corta y cose? —dijo Magrat.
—Yo lo hago. Un Igor aprende ssirugía de mantenimiento en la rodilla de ssu padre —dijo Igor—. Y luego practica en loss riñoness de ssu abuelo.
—Excúseme —dijo Tata—. ¿De qué dijo usted que murió su tío?
—Búfaloss —dijo Igor, abriendo otra puerta.
—¿Se metió corriendo entre ellos?
—Una manada le atacó. Un ecsstraño acssidente. No hablamoss ssobre esso.

Probablemente el mejor personaje de la novela sea Igor, también es con el que más me identifico… y es que estos vampyros modernos ni son vampiros ni son nada, anda que no se nota el giro que da la historia al final de la misma… En cambio, lo que menos me ha gustado son la especie esa de pitufos guerreros que no dejan de aparecer por la historia de cualquier forma, no deja de ser una lectura entretenida y como todas las novelas de MundoDisco más que recomendable.

Lo sé, lo sé, es un post muy corto y con pocos datos, pero… deberíais leerlo. Así de claro.

Inquietante, ¿verdad?

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