Una breve reflexión sobre el final de La Casa del Lago

(Sí, sí, la película esa en la que Keanu Reeves y Sandra Bullock se volvían a reunir no sé cuántos años después de Speed)

Pero antes… era más que evidente que él estaba muerto desde un primer momento (cosa que se confirma claramente al no aparecer en la cena) pero… qué poco curiosa es Kate Forster – el personaje de Sandra Bullock -, ¿no?

En pleno s. XXI y no se le ocurre “googlear” el nombre de su “amado”…

Por cierto, en muchas películas y series de médicos dicen que el médico recuerda siempre el nombre del primer paciente que se les muere…😉

Vamos a ese final tan emotivo… Si Alex Wyler – el personaje de Keanu Reeves –  NO muere en brazos de Kate (vale, no es exactamente así, ¿pero a qué queda más bonito así?) no tiene ninguna lógica que ella vaya a desconectarse del mundo a la casa del lago y encuentre allí la respuesta a su carta… Si no va a la casa no pueden cartearse…

(Como veréis he dejado de lado el tema de las cartas que viajan en el tiempo, pero tampoco se puede poner uno a criticar todo y sé por experiencia propia lo mal que funciona Correos…)

Vale, estáis cansados y no os queréis ir hasta el principio de la película, vayamos al final entonces… Cuando ella descubre el dibujo de la casa realizado por Alex en la empresa del hermano de este y descubre que ha muerto y conduce rápidamente hasta la casa del lago para impedir su muerte, cosa que acaba consiguiendo… ¿cómo se explica que ella acabe ese mismo día en la casa del lago y blablabla?

Que sí, que historia moñas, romántica y todo lo que queraís, pero… ¡¡vaya boquetes que tiene en el guión!!

Lo sé, lo sé, demasiados cómics, libros y películas de ciencia-ficción en mi vida…

(Por cierto, personalmente creo que la película no acaba de funcionar del todo bien y me temo que es debido a un guión que espanta de lo flojo que es… vale, las actuaciones de los protagonistas tampoco ayudan demasiado)

Inquietante, ¿verdad?

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